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EL ROBO DEL SANTO.

Erase una vez un día de San Sebastián en Caniles, provincia de Granada  del año ¿1969? El Santo salió y se realizó todo el recorrido y nadie se decidía al robo , recuerdo que un grupo de muchachas y muchachos venidos de la vecina ciudad de Baza, rival histórica de la villa de Caniles,(la cual en su momento tuvo que pagar a la ciudad de Baza una gran cantidad de dinero para eliminar el nombre de Caniles de Baza), cuando el santo bajaba por la calle “Nueva” cerca de la iglesia,  los “bazeños” léase Bastetanos, se habían colocado estratégicamente y en aquel momento los que portaban el santo, que no la cruz, emprendieron la carrera calle abajo, pasando de largo la iglesia . El santo “volaba”, en aquel momento hubo una reacción  del grupo de chavales entre los que me encontraba y del que fuí parte muy activa, les arrebatamos el santo que no llegó a caer en ningún momento al suelo pero poco faltó y entre los aplausos de los canileros dimos la vuelta y nos dirigimos hacia la iglesia, en aquel momento el fervor popular  se apoderó  de los Canileros y el santo fue robado  en la misma  puerta de la iglesia .   

Desde hace poco más de siglo y medio, cada 20 de Enero a las cinco de la tarde, los Canileros celebran a su copatrón, San Sebastián, cumpliendo con la costumbre de "robar el santo". El rito se repite anualmente ante la expectación de los vecinos que abarrotan la plaza de la iglesia. Los nuevos ladrones, que han de cumplir como única condición ser Canileros o hijos de Canileros, intentarán arrebatar la pequeña cruz que es llevada por los hermanos viejos al inicio de la procesión de los patrones San Sebastián y San Antonio.

La lucha por su posesión cesará cuando la cruz se alce por encima de las cabezas de quienes la disputan al grito de ¡Viva San Sebastián!, ! Vivan los hermanos nuevos! , sólo entonces se considerará que el santo está oficialmente robado. El robo puede durar largos minutos o no realizarse, ocurrir a las puertas de la iglesia o en cualquier punto del recorrido procesional, todo dependerá del número de personas que estén dispuestas a correr con los gastos del las fiestas del año siguiente.

El origen de la advocación a San Sebastián por parte de los Canileros se remonta al siglo XVI. Don Juan de Austria, vencedor de los moriscos sublevados en el antiguo reino de Granada, era un conocido devoto del santo, paradigma del mártir y del soldado.

La presencia del hijo bastardo de Carlos I por nuestras tierras quizá sea la única explicación posible a la extraña coincidencia de que figure como patrón de tantos pueblos de Andalucía Oriental.

Pero la costumbre de "robarlo" en Caniles es muy posterior, aún no ha cumplido los 200 años. Cuenta la tradición que durante una de las muchas epidemias que el pueblo padeció en el siglo pasado, tanto los habitantes de la calle donde se ubica la ermita del santo como los que vivían en el barrio de su mismo nombre no sufrían los estragos del cólera con tanta violencia.

Fue así que los vecinos de las otras calles, creyendo que era San Sebastián quien los protegía, -se le ha considerado siempre como el protector contra la peste y las epidemias- rivalizaron por la posesión de su imagen. Todo esto dio lugar a que la discordia se propagara entre los diferentes barrios que no deseaban verse desamparados y expuestos a la enfermedad.

Nada se sabe acerca de como terminó el incidente, aunque lo cierto es que el suceso debió conmover profundamente al vecindario para que lo considerasen tan digno de recordarse en años sucesivos que, con el tiempo, acabó convirtiéndose en una tradición que el pueblo de Caniles renueva cada 20 de enero.